Programa de Rehabilitación

El programa busca disminuir los niveles de violencia originados por el accionar de las maras o pandillas, rehabilitando a los jóvenes que han expresado su voluntad de abandonar la vida violenta y delictiva, luego brindarles oportunidades de reinserción a la vida productiva del país. De esta manera, se busca formar integralmente a los jóvenes beneficiarios a través de los siguientes valores: responsabilidad, integridad, perseverancia, respeto y servicio.

Para la operatividad del programa El Consejo Nacional de Seguridad Pública coordina esfuerzos con otras instancias gubernamentales y no gubernamentales que desarrollan actividades en el ámbito de la rehabilitación entre estas se encuentran: Ministerio de Gobernación, Ministerio de Educación, Ministerio de Agricultura, Secretaría de la Juventud, Policía Nacional Civil, Ministerio de Gobernacion, PNUD (Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo Representación de El Salvador), Gobiernos Municipales, Polígono Don Bosco, Iglesia Católica y Cristiana.

El programa se desarrolla en zonas bien delimitadas, se focaliza en las colonias o barrios donde viven los pandilleros, que a su vez presentan altos índices de violencia y delincuencia y en aquellos centros penales donde la población de internos en su mayoría son pandilleros.

El trabajo en los territorios donde viven los pandilleros se lleva a cabo en fases: ubicación y diagnóstico, identificación y selección de los participantes, identificación y selección de referentes sociales, capacitación a líderes comunitarios en manejo de grupo de pandillas, talleres de reflexión personal y grupal, evaluación y promoción para su inserción laboral.

En los centros penales se busca en primera instancia contribuir a la estabilidad en el interior del recinto y después desarrollar procesos de rehabilitación, a través de talleres de reflexión, formación vocacional, actividades deportivas y el uso de bibliotecas.

Dentro de este programa se desarrollan las granjas-escuelas de rehabilitación, que buscan impulsar un proceso de transformación integral en cada joven pandillero interno voluntariamente y tienen como meta integrarse a la sociedad como un ciudadano modelo. En la granja-escuela se despliegan siete componentes: educación, formación laboral, salud integral, consejería espiritual, relaciones familiares, deporte y cultura.