Organización Comunitaria

La prevención social de la violencia exige, por definición, un sólido trabajo de organización comunitaria y de fortalecimiento de los liderazgos vecinales. Esta exigencia es aún mayor si el trabajo se propone la modificación del entorno social en los barrios populares y se realiza con un claro enfoque participativo para que los nuevos dinamismos sociales sean sostenibles en el tiempo. En tal sentido, la organización comunitaria y el liderazgo vecinal constituyen la plataforma fundamental y el resorte más importante de los programas preventivos del Consejo Nacional de Seguridad Pública.

La organización comunitaria se proyecta como una modalidad de trabajo para ir construyendo procesos de ciudadanía. también se correlaciona con la posibilidad de reconstruir el tejido social perdido o adormecido en los últimos años.

El liderazgo vecinal es la piedra de toque del programa del Consejo. La opción del barrio como unidad territorial ha sido un acierto en términos de eficacia y sostenibilidad. De hecho, muchos programas fallan porque trabajan con individuos o grupos, desatendiendo las condiciones reales de las comunidades en que viven. Trabajan, por ejemplo, con jóvenes en las escuelas o con jóvenes que cumplen condenas cortas en centros de internamiento, pero soslayan el problema de la vuelta al vecindario, en donde suelen deshacerse todas las cosas buenas que se hacen en los programas preventivos.

Otros programas fallan por vicios de paternalismo. Se reducen a obras que realiza el gobierno, la alcaldía o las organizaciones no gubernamentales, sin la activa participación y -sobre todo- sin el debido proceso de construcción de compromisos y responsabilidades permanentes de los ciudadanos.

En el marco de la filosofía social que sustenta los programas preventivos del CNSP, el trabajo de organización comunitaria responde a tres preceptos básicos: por una parte fomenta la creación de nuevos liderazgos vecinales, o la revitalización, saneamiento y legitimación de los liderazgos existentes. Por otra parte, convoca, desde las primeras etapas, a todo el vecindario, sin asumir de antemano que los liderazgos existentes son representativos, reconocidos, plurales, sanos y eficaces. Por otra parte explora e induce la conciencia colectiva acerca de la posibilidad de mejorar sensiblemente la calidad de la vida y la seguridad en los vecindarios, a partir del propio esfuerzo comunitario, sin esperar pasivamente a que las autoridades identifiquen y resuelvan todos los problemas de convivencia y de seguridad.

Para el desarrollo del programa, un pequeño pero muy motivado equipo de promotores sociales trabaja en las zonas más críticas, predominantemente en horas de la noche y en fines de semana porque sólo en estos horarios se puede encontrar a la gente en sus lugares de vivienda y con la necesaria disponibilidad de tiempo para dedicarse al trabajo comunitario.