Enlace Policial

Con el soporte de los componentes anteriores, el Consejo también ha propiciado el diálogo y la coordinación de los gobiernos municipales y los liderazgos comunales con la Policía.
No podemos ser ingenuos. Algunas manifestaciones –masivas y cotidianas- de la violencia y la delincuencia pueden y deben evitarse o reducirse con enfoques y prácticas de prevención social, pero éstas se encuentran con frecuencia entreveradas con modalidades delincuenciales cuyo enfrentamiento no puede cargarse a los hombros del pueblo. La presencia y la acción de la Policía son imprescindibles. Otra cosa es determinar las formas de esta presencia disuasiva y reactiva, o la filosofía y el método de las acciones policiales.
La Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador tiene una proyección y una División de “policía comunitaria”. La distinción es importante porque una palabra designa el enfoque del trabajo y la otra designa su expresión orgánica o institucional. Esto es un avance que debe todavía afirmarse y afinarse.
La gente no espera de la policía comunitaria que se dedique a organizar fiestas o actividades sociales. Lo que espera es que los jefes y los agentes se involucren en la vida de la comunidad, que a partir de su inserción desarrollen bases de información, métodos de trabajo y formas adecuada de respuesta a las demandas. Espera también que conozcan bien los vecindarios y que se hagan responsables ante los ciudadanos. Es la proximidad y el compromiso de personas concretas con uniforme ante personas concretas sin uniforme lo que es última instancia diferencia la orientación de la policía comunitaria en relación con los procedimientos de otro tipo de acción policial.
Con este espíritu, el Consejo actúa como facilitador de relaciones de confianza y cooperación entre la Policía y la comunidad. En teoría y en etapas posteriores de su desarrollo institucional, la Policía por su propio prestigio y eficacia organizativa debe extender el radio de acción de su trabajo comunitario. La sostenibilidad sólo puede asegurarse a partir de las instituciones permanentes.
Lo que todavía ocurre en que los recursos, la formación del personal y las prioridades de la Policía no necesariamente coinciden con las necesidades de las zonas en las que se despliega la estrategia preventiva de la que estamos hablando. Por eso ha sido necesario en esta etapa el rol del Consejo de Seguridad, como exigencia y ayuda para que no falte esta pieza en ninguna de las zonas en las que se está probando la virtud de integralidad que tiene la estrategia preventiva.


